El Manjar De Los Dioses

Este libro bien podría titularse “Historia De La Psiquedelia A Través De La Cultura Humana”. Terence Mackenna da una perspectiva muy amplia, a la vez que detallada, del uso de los enteógenos por parte de la humanidad. Esta obra mantiene teorías tan novedosas como que el eslabón perdido del que hablan los antropólogos, estudiosos prehistóricos y evolucionistas no fuera otro que los alucinógenos, y las bases teóricas que plantea son realmente factibles y muy posibles. Hace un repaso sobre los diferentes enteógenos que la humanidad ha tomado desde el principio de los tiempos, se llegan a remontarse 25.000 años en la prehistoria y como la situación geográfica y la disponibilidad de ciertas plantas van configurando la escala evolutiva.
Partiendo de los míticos tiempos ancestrales, en los que el hombre vivía en armonía con la Naturaleza, hasta llegar a nuestros días, en los que la ‘adicción’ a los cigarrillos, el café, la televisión o la cocaína parece ser la tónica general, el autor hace un repaso a la génesis del empleo de los enteógenos, su olvido por sociedades cada vez más organizadas, el predominio de la técnica en la época moderna, y finaliza con una propuesta de reencuentro con la Naturaleza a través del rescate del empleo de estas sustancias místicas -algo que el mismo autor ha bautizado como el renacer arcaico.

Además de la línea principal del libro, que queda expresada en la organización de sus cuatro partes (paraíso, pérdida del paraíso, extravío y recuperación del conocimiento), podemos considerar que el estudio se basa en dos pilares. El primero, es la gran cantidad de información que presenta de forma ordenada y comprehensiva; y el segundo es la elaboración de hipótesis complementarias -sobretodo basadas en experiencias personales y siguiendo también la línea de trabajo de investigadores como Wasson-, a los contenidos de este apasionado recorrido por la historia de la psiquedelia humana. Así, en los tiempos míticos del Jardín del Edén, encontramos una perfilada hipótesis sobre la identificación de la planta del conocimiento, o el testimonio de la importancia del lenguaje en la conceptualización del mundo; en la sección referente al olvido paulatino de los enteógenos, el autor, además de trazar las investigaciones existentes sobre a Grecia clásica y la religión brahmánica, también sugiere una nueva identificación botánica del Soma hindú, una interesante especulación sobre la Creta minoica, o una disertación sobre el nefasto papel de los alcoholes en la desaparición del uso de los vegetales enteógenos.

En la sección sobre la época moderna, técnica y carente de relación espiritual con el mundo natural, McKenna dibuja un dantesco panorama trazado por los claroscuros de las drogas modernas: desde los cigarrillos, el café, o la televisión, al azúcar o la cocaína. En la última sección, además de hacer un sucinto pero pedagógico recuento de la historia de los psiquedélicos en el siglo XX, culmina con un bello canto a la reunificación de la consciencia humana con el reino de la Naturaleza, su madre y su casa transitoria.

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